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viernes, 6 de abril de 2012

Capítulo 26. Fascismo y Biopoder





Hoy titula El País: «España domina Europa al toque y al contragolpe». Es fácil deducir que no se refiere a un domino de los mercados, sino a que somos los mejores en darle patadas a las cosas (entre otras, a los balones de cuero). En concreto se refiere a que los españoles tenemos dos tendencias relacionales: una es el ataque duro, demoledor, aplastante. Ésa es la línea del fascismo. Es la línea de Mourinho tirando de piernas de Cristiano Ronaldo y de aplausos cómplices hacia las gradas de los Ultra Sur. La otra es el toque, los rondos infinitos, los mareos de un espectador que cae embelesado, casi drogado, mientras ve en los patrocinios de Unicef o de la Fundación Catar una personificación futbolística del Bien, mientras ve como Messi (pequeño, rápido, subrepticio) penetra en el área, marca un gol, celebra con gesto de circunstancias, y de pronto, desaparece. No sabemos cómo ha sido, pero alguien ha movido miles de millones de euros a nuestro empobrecido alrededor, y encima ha logrado que nos parezca bien, que nos parezca lógico, porque creemos que Messi, el mesías, es inherente a nosotros mismos. Foucault decía que el Biopoder es una estrategia encubierta para subyugar a los cuerpos y controlar a la población. Messi es un estrategia encubierta, es invisible, es insidioso: es el Biopoder.

«España domina a Europa con el toque o el contragolpe». Pues qué irónico, ese titular: en España de fútbol sabemos un montón, y de Fascismo y Biopoder para qué decir. Veremos quien gana en la final. Lo bueno de esto es que ya sabemos que, gane quien gane, habremos perdido.